Tener el celular en la mano significa tener Twitter, Facebook, Whatsapp, Snapchat, Instagram, BBM, Tinder. Todas esas redes sociales nos conectan instantáneamente con miles de personas, con tus amigos, con tu novio, con alguien que no conoces. Significa no estar solo nunca. No somos la generación de no darle bola a los mayores por estar boludeando con el teléfono:
Somos la generación que no sabe estar consigo misma, porque siempre alguien te mandó, una foto tenes que ver y una tweet te faltó leer. Todo esto es mejor que tener la mente en blanco y pensar en vos, por vos, hablar con vos mismo. Hablamos con todo el mundo, menos con nosotros.
Somos la generación que soluciona sus problemas de autoestima con retweets o likes en Instagram y Tinder.
Somos la generación que, mientras los arrugados piensan que se aísla, hace todo por evitar eso. Los que todo el tiempo estamos "tiqui tiqui" con el celular, preferimos eso antes que escuchar sus quejas. Por eso no nos llevamos bien: porque nunca van a entender que tenemos en mundo en la mano y un desastre en la cabeza.
Somos la generación que, mientras los arrugados piensan que se aísla, hace todo por evitar eso. Los que todo el tiempo estamos "tiqui tiqui" con el celular, preferimos eso antes que escuchar sus quejas. Por eso no nos llevamos bien: porque nunca van a entender que tenemos en mundo en la mano y un desastre en la cabeza.
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